abogada

A LETTER TO SENATOR JOHN MCCAIN

You demonstrated it by co-sponsoring the Immigration Reform law in 2006 with Senator Ted Kennedy.

As a Hispanic, I respect and honor your contributions to this country. My own father fought in the Pacific in World War II. He was a veteran who went through hell. He spoke to me about it often. So I believe I understand what you went through.

There are many Americans who don’t understand the deep connection that unites the people of the Americas, for instance, the deep bond between the people of Mexico and the United States.

My Hispanic heritage through my mother is not Mexican. But as a result of this heritage, I’ve learned that we have to fight to unify the Americas. We’re one continent. We depend on each other.

John McCain, I still have a profound respect for you. Please reconsider your position.

El Proyecto de Ley “Acto del Sueño” (Dream Act) ofrece muchas soluciones

En Diciembre del 2010, el proyecto de ley llamado “Acto del Sueño,” conocido como el “Dream Act,” fue derrotado en la Cámara del Senado del congreso estadounidense, después de que fue aprobado por la Cámara de Diputados. La derrota del proyecto en el senado pareció insólito pero nosotros en la comunidad hispana debemos de aprender de la experiencia y llevar a cabo una campaña más inteligente para llevar a cabo su aprobación en el 2011. Es importante que los ciudadanos hispanos norteamericanos le brindan apoyo a este proyecto comunicándose con el Senador John Cornyn, quien ocupa una posición en el Comité Judiciary del Senado del congreso, una posición sumamente fuerte. Creo que es una persona que necesita conocer a fondo los problemas de la comunidad hispana de Texas. Llamen su oficina y dejen un mensaje que apoyan el proyecto. Pueden conseguir sus números de teléfonos por medio del Internet.

Visas de inversionista bajo el Tratado de Libre Comercio (NAFTA) agilizan el proceso de inversión para los mexicanos

El 1 de enero de 1994, entró en vigor el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre los Estados Unidos, México y Canadá, que afectó directamente al proceso de visas de inversionista para ciudadanos de esos tres países.

El TLC reemplazó el viejo procedimiento que dependía del sistema tradicional que no daba oportunidades de inversión a dichos ciudadanos. En la actualidad se están otorgando estas visas a empresas y personas que pasan por una rigurosa investigación de seguridad, dispuestos a invertir una cantidad adecuada, por lo menos el 51%, del costo de la inversión. Por ejemplo, si la compra de un restaurante es 300.000$(US), se requiere el pago del 51% que cubriría equipo, muebles, inventario u otros gastos relacionados a dicha inversión. En el caso de un inversionista mexicano, el dinero sería trasladado desde México a los Estados Unidos vía giros bancarios cuyo propósito es demostrar el origen de los fondos para un propósito legal en los Estados Unidos.

¿Qué sucederá en el Congreso después de las elecciones de Noviembre 2, 2010?

Es una pregunta que surge después de la victoria del presidente Barack Obama hace dos años cuando teníamos la esperanza de una reforma inmigratoria. Lo que sigue es esperar los acontecimientos que se avecinan hasta que termine la sesión de las dos Cámaras del Congreso unos días antes de la navidad. A fines de este año se estará realizando una sesión de transición, en la cual la propuesta de la reforma inmigratoria quizás absorberá la atención del Congreso de los Estados Unidos. Digo “quizás” porque, hasta la fecha, ninguno de los partidos políticos de este país nos han tomado en serio.

Debemos unirnos para las elecciones de Noviembre 2, 2010

El propósito del tema de hoy es alertar a los miembros de la comunidad del norte de Texas, de la gran necesidad de luchar contra todos los esfuerzos políticos que beneficiarían a la comunidad de inmigrantes hispanos. El único modo de hacerlo es ejerciendo nuestro derecho de votar de todos aquellos que somos ciudadanos de los Estados Unidos que estamos registrados para votar en nuestro estado. No importa para quién votamos. Lo importante es demostrar nuestra fuerza electoral ante un ambiente en el cual grupos anti-inmigrantes desean restringir la inmigración, utilizando argumentos como la “sobre población”, “el aumento de crimen”, y la “perdida de la cultura anglosajona” que predomina en los EE.UU. Son temas que están afectando nuestros derechos civiles.

Ciudadanos norteamericanos tambien tienen derechos

El sistema de inmigración en los Estados Unidos actual está diseñado para “castigar” y no contempla por ningún lado el fin de darle solución a los problemas que tienen ciudadanos norteamericanos que solicitan documentos legales para un ser querido indocumentado.

Cada día estos ciudadanos se han visto empujados contra una pared por dos razones fundamentales: Una es tener a ese ser querido dentro de los Estados Unidos sin papeles legales, o sea, indocumentado, y la otra es enviarlo a su país de origen para una cita consular donde se le informa al extranjero que no puede regresar a los Estados Unidos por 3 o por 10 años. Es triste que las leyes de inmigración prohíben que un indocumentado que ha vivido más de seis (6) meses en este país, no puede salir porque sería castigado para volver regresar, dicho castigo siendo entre 3 y hasta 10 años.

Se necesita la Ley 245(i) de vuelta

No se tiene que tener mucho sentido común para imaginarse que las leyes de inmigración vigentes de E.U. han perdido la sabiduría establecida al forzar a José, el primero en ganar el pan, a salir de U.S. para obtener su residencia permanente. El tiene que ser entrevistado en el consulado de los E.U. en la Ciudad Juarez, Mexico, una ciudad acorralada por un índice alto de asesinatos ocasionadas por el cartel de la droga lo que la hace la ciudad más peligrosa de Mexico. En su entrevista se le dijo que tiene que cumplir con la condena por haber entrado a E.U. ilegalmente. El estará atascado en Mexico por los próximos 10 años.

Bring back 245i

The price this U.S. family is paying for wanting to legalize the status of Jose, a 30-year-old man who is Irene’s husband and the father of three, ages two, five and eight, is too much to bear. The real victims are the members of this family, all U.S. citizens who will likely become dependent on the government because Irene can’t make ends meet with her salary as a receptionist. Besides pushing her household under the poverty line, with just one parent, the kids aren’t properly disciplined or supervised. A potentially successful story has turned into a nightmare.